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Las manos mágicas y una chance más

Sebastián Torrico se vistió de héroe nuevamente en San Lorenzo y fue el artífice principal de la igualdad 0-0 entre el elenco de Bauza y Corinthians. El Ciclón todavía sueña con la próxima ronda.




Otra vez Brasil volvía a ser la parada difícil de los Cuervos, como fueron Cruzeiro y Gremio en la Libertadores 2014 e igual con San Pablo unas semanas atrás. Deja vu. Aquel día de buzo gris con puntas blancas, hoy de verde con los mismos detalles, Torrico se transformó en el salvador, como aquella noche contra Gremio en los penales hace casi un año.


San Lorenzo fue un mix. Mezcló el equipo que la gente pedía, el que presionase más adelante con el del Bauza, y su estilo característico, todos atacamos, pero solidarios y comprometidos en el retroceso.

El equipo se defendió desde la mitad de la cancha con el doble eje de Mercier y Ortigoza que tuvieron un encuentro de correcto hacia arriba. El Timao tuvo en su eje a Elias, quien tocó casi el 95% de las pelotas del ataque del local. Vagner Love forzó a Yepes (quien tuvo un gran encuentro, hasta con una chance de convertir de cabeza) y a Caruzzo a estar totalmente atentos los noventa minutos.

Renato Augusto fue el que primero hizo lucir al as del Ciclón con un excelso remate combado que tuvo una mejor intervención del arquero. Unos segundos después un centro que donde encontró una pelota a la que rechazó con reflejos  felinos y luego Vagner Love, volvió a hacer revolcar a Torrico tras un remate con destino de ángulo. Blanco también tuvo la suya en un mano a mano que terminó yéndose afuera tras rebotar en un defensor y un posterior manotazo de Cassio.

Pasó algo muy extraño en un equipo que suele defenderse y mayormente en manera correcta. Apareció la desatención. Emerson no pudo superar a Buffarini en toda la noche, pero el lateral de San Lorenzo tuvo errores individuales en rechaces o la salida, al igual que Matías Caruzzo, en una jugada que salvó Mercier, y Nestor Ortigoza también demoró en salir del área rápido y el experimentado Yepes fue quién le dio otra vida al Ciclón.

La segunda mitad fue un poco más inclinada hacia el lado de Corinthians, pero con la particularidad de que terminaba complicándose en los 30 metros finales, donde solo contó a lo largo de toda la mitad, con un tiro libre en las cercanías del área que pasó cerca del palo de Torrico. Mano a mano, Emmanuel Mas, leyó la jugada y persiguió al delantero Timao y lo cubrió con el cuerpo, para que Torri, pudiese llegar antes. 


Misma situación que el año pasado, cambia en sí, la cantidad de goles. San Lorenzo el miércoles deberá ganarle a Danubio (que aún no cosecha puntos) por una gran cantidad de goles y esperar que Corinthians le rescate un empate a San Pablo para poder tener aspiraciones y de ganar el Timao, el equipo de Bauza solo deberá obtener los tres puntos, aunque sea por un gol. La victoria Paulista, termina con las ilusiones del Ciclón.

Este jueves, las manos mágicas, le dieron una chance más en un Arena do Corinthians que fue una caldera.

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