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Esos malditos doce pasos

Fiorentina y Torino empataron 2 - 2 y el conjunto Viola clasificó a la Europa League, aunque sufrió hasta el último minuto donde Alessio Cerci erró un penal que hubiera cambiado la historia. 




Por la última fecha de la Serie A, el Torino no pudo superar, en el Artemio Franchi, a una Fiorentina ya clasificada a la Europa League. Además, paralelamente jugaba el Parma, que también aspiraba a clasificar a dicha copa y lo consiguió al vencer por 2 – 0 al Livorno, ya descendido una fecha atrás. Los de Turin contaron con Alessio Cerci, pero no tuvieron en cancha a quien finalmente se consagró Cappo Canonniere, Ciro immobile.

Los dirigidos por Vincenzo Montella tienen un juego vistoso y compacto, que hace que el rival no pueda descifrar, hasta cierto tramo del partido, el esquema que está utilizando. Cuanta con un plantel con grandes nombres y de mitad de cacha hacia adelante tiene muy buen pie, por caso David Pizarro, Borja Valero, Juan Fernando Cuadrado, Juan Vargas y Giuseppe Rossi. Si en esta liga no compitieran está Juventus y está Roma, la Viola tendría serias chances de ganar el Scudetto.

final del primer tiempo y preocupación

Giuseppe Rossi abrió el marcador con un tiro desde el punto del penal y le dio la ventaja parcial a los de Florencia. Pero el Torino, obligado para tratar de conseguir la clasificación fue en busca de la igualdad e impuso su ritmo, forzando a su rival a retroceder varios metros. Así llegó el empate: Cerci se sacó dos hombres en velocidad, llegó a línea de fondo y le cedió el pase a la red a Marcelo Larrondo ante un Rosati ya vencido. Mucho desorden de parte de los dos conjuntos. 

El Torino, impaciente por la victoria y enterado del resultado de Parma, perdió la serenidad y comenzó a jugar en campo violeta al ver los errores defensivos del oponente; tal es así que por momentos el único de un lado la cancha era Danielle Padelli. Así las cosas, el colombiano Cuadrado recupero un balón suelto al borde de su propia área, aplicó su despliegue físico y en tres cuatros tocó para Ante Rebic. El balcánico recientemente ingresado enfrentó a Padelli y definió fuerte y arriba. Corría el minuto 83. Cuando parecía todo terminado y los ánimos de la visita por el suelo, el match cambiaría.

el final menos deseado

Más que decidido, el Toro demostraría una garra y un deseo de conquistar ese sueño enorme. Con diez jugadores al ataque, y Cerci como figura, logró un tiro libre al borde del semicírculo rival. Jasmin Kurtic, con un potente y sorprendente disparo decretó la nueva igual parcial. Minuto 87. El segundo gol de Amauri exigía a los de Giampero Ventura sí o sí ganar. Siempre conducido por Cerci, iba en busca de lo imposible, pero esto es fútbol. 

El delantero encaró de derecha a izquierda, su mejor perfil, bordeó el área, soltó para el brasileño Barreto, que con un simple enganche, hizo que un rival lo derribara. Minuto 93, gritos, emociones, sueños; todo corría por las venas de los aficionados visitantes. Como no podía ser de otra manera, la responsabilidad cayó en el mejor, el que se puso el equipo al hombro para tal remontada. Ya convocado al Mundial, Cerci quería participar igual en un torneo de Europa, como si no tuviera nada que perder. Humildemente repicó los dos pasos de carrera que había tomado, remató cruzado y Rosati, el arquero violeta, despejó.

Cerci, desconsolado.
Las lágrimas de este punta azzurro explicaban sus sentimientos; bastaba con mirarlo. Todos sus compañeros intentaron consolarlo pero les resultó imposible. La Fiorentina clasificó cómoda a la Europa League y el Torino se quedó a doce pasos del sueño copero. A pensar en el Mundial y la temporada que viene, ya vendrá. No es culpa de nadie, o en todo caso es de este deporte hermoso, que nos transforma cuando se le ocurre.

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