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Del Bicentenario de San Juan a Wembley


“Gol de oro, gol de oro, gol de Oribe, gooooool de México, Oribe, Oribe, no te mueras nunca Oribe, te amo Peralta, te amo Peralta, doy todo por ti Peralta tú, tú eres el héroe de la película, yo te amo Peralta… el carnaval es Mexicano”, el desaforado grito del comentarista deportivo, la ilusión de un pueblo hecha trizas, la algarabía de otro que alentaba con ilusión. Pero no todo fue felicidad…el camino empezó donde muy pocos recordarán, en el Bicentenario de San Juan ante Chile y con derrota, hace poco más de un año.


Algunos días han pasado desde la coronación de México en Londres 2012, título inédito para una selección acostumbrada a lidiar con el fracaso y el “ya merito” (a quedarse a las puertas de un logro importante). Algunos opinan que es obra de la casualidad antes que de la causalidad, pero, si en múltiples ocasiones hemos señalado cuando alguna Federación o Directiva hace las cosas realmente mal, toca reconocer ahora que, durante el proceso que este grupo puntual de jugadores tuvo que seguir, hubo siempre congruencia por la parte de la FEMEXFUT.

Varios fueron los pasajes que tuvieron que afrontar, no todos gratos y cómodos, pero al final de este largo ciclo, podemos darnos cuenta de que todos fueron productivos, y que ayudaron a gestar uno de los máximos logros del fútbol mexicano.

Los Caprichos de CONCACAF y el escándalo de Quito

Cuando México comenzó a ser invitado por la CONMEBOL a sus torneos, la CONCACAF miró con recelo la naciente relación, porque tenía temor de que en México se le comenzará a considerar como asunto menor. Al correr de los años, sus sospechas se hicieron verdades y, si bien México siempre atendió de la mejor manera sus compromisos con CONCACAF, ésta quiso llevarse el pastel completo, por lo que para la última Copa Oro, invitó obligó a México a presentarse con lo mejor de su plantel y disputar la Copa América en Argentina, con un plantel de jugadores Sub-23, más 5 jugadores de mayor edad. 

Esa fue la condición, pero la FEMEXFUT optó por asistir a la Competición en la Argentina, con un grupo de futbolistas menores de 22, lo que no fue muy bien visto, ni por medios ni por aficionados. En la Copa Oro México fue muy superior y se coronó nuevamente (con baile incluido a los yanquees) y con un golazo de Gio Dos Santos como cereza del pastel.



Las expectativas para la Copa América eran pocas, más aún si sumamos un incidente que terminó por supeditar el desempeño del TRI en tierras argentinas.

Durante un partido de preparación que la Sub-22 sostuvo en Ecuador, algunos seleccionados señalaron que habían sido víctimas de robo en el hotel donde se hospedaban, lo que no dijeron es que se habían hecho acompañar de algunas damas de ocasión (?), lo que desató un escándalo y una posterior separación de algunos integrantes del plantel: Jonathan Dos Santos, Marco Fabián de la Mora, Javier Cortés, David Cabrera, Israel Jiménez, Néstor Calderón, Néstor Vidrio y Jorge Hernández. Además de una suspensión de 6 meses de cualquier representativo nacional y 50 mil pesos.

El fracaso de la Copa América

Ya en suelo argentino, el debut fue bastante amargo en el Bicentenario de San Juan, ante una selección chilena que aún mantenía el estatus de equipo de toque que le impuso Bielsa durante el ciclo eliminatorio pasado. 2 a 1 el marcador final en favor de los andinos y una lluvia de críticas hacia Luis Fernando Tena, por su planteo en extremo defensivo y carente de recursos para atacar. En aquella noche fría en San Juan, Luis Fernando debió sentirse desconsolado; la Federación lo había expuesto en demasía con un grupo de jugadores que apenas había jugado juntos, que no tenían rodada en primera y que parecía, no estaban preparados para afrontar un reto mayúsculo denominado Copa América. 

Y así fue, porque el script no cambió mucho para el segundo match, nueva derrota ante Perú y el mismo estilo poco vistoso de la inauguración. La derrota ante el equipo de Markarián, demostraba que al cuadro azteca le había quedado grande la encomienda. Finalmente, el suplicio terminó cuando México enfrentó a la selección que a la postre terminaría llevándose el certamen, tercera derrota en igual número de compromisos dejaban mermada el autoestima de unos chicos que estaban a las puertas de un Mundial Sub-20, ¿Qué moral les quedaría para afrontar el siguiente desafío? ¿Tendrían los arrestos para sobreponerse a un varapalo como el que acababan de recibir? La historia estaba por escribirse.

La Copa América dejó algunas cosas positivas, si se le mira así. Fue la primera oportunidad que tuvo esta selección de trabajar junta, con miras al Preolímpico del año próximo. El roce internacional ante Equipos A de Sudamérica también podría considerarse como una ventaja, aunque ante tales resultados había algunas dudas.  Por lo demás, tiempo había para revertir la situación pero, ¿Era Luis Fernando Tena el adecuado para este proyecto? ¿Por qué se le había elegido si no se le conocían aptitudes para trabajar con jóvenes? Esos eran los cuestionamientos que deambulaban por las cabezas de hinchas y de periodistas y no pocos consideraban una decisión errónea poner al frente a Luis Fernando.

Los elegidos para Copa América


Un bálsamo llamado Mundial Sub-20


Cierto es que, no todo el plantel que convivió con el fracaso y la desesperanza en la tierra del tango, tuvo la oportunidad de resarcirse en el mundial juvenil de Colombia, pero gente como Kristian Álvarez, Néstor Araujo, Diego Reyes, Diego De Buen, Ulises Dávila, Carlos Orrantia, “Chatón” Enríquez y Alan Pulido, encontraron una revancha rápido.

El debut (como todos los debuts) fue soso, un partido de mucho músculo y poco cerebro, en el que los nervios dominaron. No se comenzó bien; esta vez la Selección estaba al mando de Juan Carlos “La pájara” Chávez, de clara tendencia Lavolpista, mucho juego a lo ancho de la cancha y posesión de la pelota. Pero que terminó por sucumbir por la mínima ante la Argentina que lideraba Erick Lamela y Juan Iturbe. ¿Había esperanza para una selección que acumulaba una serie de partidos perdidos? ¿Fue un error haber expuesto sobremanera a estos jóvenes futbolistas?  

Los mexicanos resarcieron su mal debut al derrotar a Corea del Norte por 3-0 y terminaron por pasar de ronda tras un gris empate a cero goles contra Inglaterra, por lo que se clasificaron en segundo con 4 puntos por detrás de Argentina que puntuó 7. El rival en octavos de final fue la siempre difícil selección de Camerún, a la que derrotaron por penales, para, en cuartos, tener el partido mejor jugado en la Copa, ante el local en el Campín, contra un equipo que jugaba por nota y que tenía en los pies de James Rodríguez, un baluarte que no poseía ninguna otra selección participante. 90 intensos minutos dejaron el marcador 3 a 1 en favor de la teórica víctima.



Con el tricolor gestando el “Campinazo” y dejando fuera al anfitrión, también quedaron fuera las dudas. Y las hazañas que estarían por venir, encontraban en el espíritu de rebelión histórica que este equipo poseía el aliciente para seguir adelante. Al final, digno tercer lugar en el país cafetero. Y el ánimo recuperado de varios futbolistas que demostraron que también ellos sabían jugar a la bocha.

Lo positivo del mundial juvenil para México fue, la recuperación de la autoestima, las exportaciones de Ulises Dávila al Chelsea y de Edson “Kikín” Rivera al SC Braga y el balón de bronce para “Chatón” Enríquez, batallador incansable en el medio campo.

Plantel para el Mundial Juvenil


Panamericanos en casa, tiempo de enterrar los fantasmas del pasado


El Estadio Omnilife ubicado en Zapopan Jalisco, presenció toda la competición del torneo de futbol de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en el pasado mes de octubre. Las ilusiones de medalla eran latentes por el plantel que Luis Fernando Tena pudo conjuntar, competitivo y compenetrado en estos momentos. La inercia del buen fútbol desplegado por algunos en Colombia, hacía suponer que se vería un buen representativo mexicano en tierras tapatías, aunque había quienes solicitaban se redujera el castigo de suspensión que pesaba sobre algunos tras el escándalo en Quito para que, ciertos jugadores que atravesaban buen momento, pudiesen participar del certamen, léase Marco Fabián, pero aquí es dónde la Federación mantuvo la cordura y conservó su postura, había que poner mano dura para que no se suscitara otro hecho que relajara la disciplina al interior del TRI.

Hablando de lo estrictamente futbolístico, los JP no dejaron un espectacular campeonato, con equipos que no traían lo mejor de su representación, el camino se le allanó a los aztecas. Al ser únicamente 8 equipos, avanzar a la segunda ronda, para México suponía prácticamente una medalla, que se volvió dorada al derrotar en la final a la Argentina por 1 a 0. El gol, obra de Jerónimo Amione pero el que verdaderamente se llevó las palmas y el reconocimiento del respetable durante el certamen fue el delantero del Santos Laguna: Oribe Peralta, quien supo hacer goles en momentos importantes, y demostró que el haberle elegido entre los refuerzos mayores, era un acierto, pues manifestó potestades hasta esos momentos desconocidas en él. 

Fue como decir: -vamos muchachos apóyense en mí, que yo los llevaré a buen puerto. Un referente, un capo, si cabe la expresión. Otro que enseñó la magnificencia de su presencia fue JJ Corona, el arquero de Cruz Azul se mostró sobrio pero eficiente, ecuánime y oportuno en sus intervenciones. ¿Habíamos dado con los refuerzos idóneos para este grupo de jóvenes, talentosos e irreverentes futbolistas? ¿Había argumentos válidos para soñar con una selección con una nueva mentalidad?

El equipo que ganó el oro en Guadalajara


¿Gigante de CONCACAF? Sí merecemos el título…


Es de todos conocido, que la CONCACAF es una de las regiones futbolísticamente hablando, más pobres del globo; es también sabido, que México es potencia en la región, históricamente, el Tricolor, ha recibido el título de Gigante de la CONCACAF, a últimas fechas muchos lo ponían en tela de juicio,  pero la selección mexicana, demostró una vez más su supremacía en el área, y lo hizo sacando el pincel, acostumbrada muchas veces a pintar con brocha gorda, los muchachos de Luis Fernando sacaron a pasear lo mejor de su futbol en Estados Unidos (sede del preolímpico).

México disputo un total de 5 encuentros, los ganó todos, anotó 16 goles y apenas permitió 4, algunos de ellos, yerros de Liborio Sánchez, arquero tricolor, que insinuaba otra vez, que se hacía necesario considerar un portero como refuerzo a posteriori. México se coronó en el Preolímpico, validó su titulo de gigante y comenzó a soñar, con estar en Londres, con pisar el pasto sagrado de Wembley, con competir, de tú a tú, con cualquier selección del mundo.

Lo que dejó el preolímpico, aparte de muchos goles a favor, fue, la grata revelación de Héctor Herrera en la medular del TRI. La confirmación de que el equipo había encontrado un estilo de juego agradable y eficaz. Pero ¿Hasta dónde podía llegar el nivel competitivo de la selección ya olímpica? ¿Era un espejismo la medalla de oro en panamericanos y el título del preolímpico?

El team del Preolímpico


Esperanzas de Toulon, esperanzas verdes…


La oportunidad de seguir paramentando las vitrinas, la ocasión apropiada para conocer el justo nivel de este seleccionado, vivíamos de falsas ilusiones o teníamos el verdadero potencial para cambiar la historia. México se había presentado en 18 ocasiones en el torneo amistoso “Esperanzas de Toulon” y en ninguna había tenido éxito, en ese torneo que atrae las miradas del orbe porque brinda la posibilidad de observar jugadores nuevos, tipos distintos, encaradores endemoniados, killers letales, maestros del medio campo, por eso Toulon hipnotiza año tras año.

Y ahí se presentaba México, con un plantel que se acostumbraba a ganar, y que no defraudó, con los Juegos Olímpicos a la vuelta de la esquina, los mexicanos, fueron, conforme avanzó la competición, encontrando su mejor estado de forma, ya con Marco Fabián integrado a la disciplina tricolor, salvo Marruecos, el TRI enfrentó a rivales europeos y, salvo con los franceses que les hicieron ver su suerte, en los demás duelos salió avante, hasta vapuleó en la final a Turquía por 3 a 0.

En el partido semifinal, México enfrentó a Holanda, y fue uno de los duelos más complejos que el equipo de Tena, supo resolver. Con desventaja en el marcador, enseñó su mejor cara y con un golazo de Cándido Ramírez, sentenció a unos tulipanes que no fueron tarea sencilla.



Tras terminar el Torneo, a México le llovieron elogios: Equipo Fair Play, Cándido Ramírez autor del mejor gol ante Holanda, Marco Fabián goleador del certamen con 7 dianas (récord histórico del torneo igualado con el inglés Alan Shearer) y Héctor Herrera designado como el mejor jugador del Torneo.

Lo que dejó Toulon fueron muchas confirmaciones: primero, que se necesitaba un arquero de garantías, ni José Antonio Rodríguez ni Liborio Sánchez, pudieron hacerse con seguridad del arco. Segundo: que se requería un mediocampista de contención con voz de mando y con desgaste físico, para respaldar el buen volumen futbolístico que la selección desarrollaba. Tercero: que el aparato defensivo era solvente y que ganaba más marca por sector derecho con Néstor Vidrio que con Israel Jiménez. Cuarto: que Raúl Alonso Jiménez, pese a integrarse después presentaba un mejor presente y mayores posibilidades ofensivas que un apático Alan Pulido. Quinto: que Cándido Ramírez, podía ser una llave eficiente para desatorar partidos, más que Javier Cortés, su competidor directo. Sexto: que Héctor Herrera estaba convertido en un jugadorazo, por la gran cantidad de terreno que era capaz de abarcar, por su desempeño tanto defensivo como ofensivo y aparte, porque aportaba gol. Séptimo: que Luis Fernando Tena, pese a las críticas, había respondido con entereza y seguridad, ganando prácticamente todo, y que no se le podía cuestionar, llevara a quien llevara a JJOO, porque el logro era enteramente suyo y de sus jugadores.

Ellos conquistaron Francia (?)


Bienvenido al Olimpo México


Al final, Luis Fernando Tena se decidió por Javier Cortés en lugar de Cándido Ramírez, injusticia para muchos. Eligió acertadamente a JJ Corona, Carlos Salcido y Oribe Peralta como refuerzos, quizás se cuestionó a Peralta, que venía saliendo de una lesión, pero su compenetración con el grupo y su extraordinario desempeño en Panamericanos, le valió ir a Londres.

Ya en suelo británico, al equipo se le notaba tranquilo, concentrado. El camino hacia la gloria estaba por comenzar, atrás quedaban los sinsabores iniciales, la transformación posterior y los elogios desmedidos, la cita con la historia estaba aquí, podían irse como todas las selecciones, prometiendo, y sin que les alcanzara o darle cachetada a la historia, la hora de la verdad, había llegado.

Iniciaron con un gris empate ante Corea (ven como los debuts siempre son iguales) en un partido pantanoso, de músculo, de no dejar jugar, los nervios merodeaban el St. James Park y ninguno de los dos pudo quebrar el cero. A destacar las intervenciones adecuadas de Corona y los recorridos defensivos de todo el equipo. Pero las críticas no tardaron, pues el equipo que sabía jugar de etiqueta, al parecer no había traído el smoking a Inglaterra.

En el segundo cotejo el TRI se topó ante el campeón africano, Gabón, y tampoco mostró buen juego, se encontró el gol en un pelotazo que Peralta hizo bueno y que Dos Santos cambió por gol. E
l segundo, actores idénticos, penalti sobre Peralta que convirtió Giovani. Victoria de pocas luces que acercaba a la segunda ronda.

Finalmente, para cerrar la fase de grupos, una selección en crecimiento cuando hablamos de juveniles, Suiza y su multiculturalidad. Otra vez un juego de mucho músculo, con dos rivales muy parejos, pero que desequilibró Oribe Peralta al marcar su primer gol del certamen para dar la victoria y el liderato de grupo a los aztecas. No mucho volumen de juego era lo que mostraba el combinado mexicano, pero a cambio encontraba en la efectividad de cara al arco a su mejor aliado. Además de hasta ese momento, presentar una valla invicta, mérito mayoritario de Corona.

La siguiente ronda ofreció un rival que representaba una incógnita, Senegal, pero al que, se le miraba con respeto por haber dejado en el camino a Uruguay, candidato al título. Duelo de altas y bajas para el TRI, inició ganando rápido con un golazo de Enríquez e incrementó la ventaja mediado el segundo tiempo a través de Aquino, de grandes actuaciones en todo el torneo. Pero vinieron las desatenciones, la relajación y los Leones Senegaleses, dieron alcance con sendos cabezazos de Konate (goleador del campeonato) y Balde, lo que forzó la prórroga. Ya en esa instancia el equipo senegalés se regaló auténticamente y Dos Santos capitalizó. El desorden generado en Senegal a raíz del gol, le otorgó la oportunidad de estrenarse en Juegos Olímpicos a Héctor Herrera, que empujó con la testa el balón para el cuarto gol ante un nuevo regalo defensivo y sentenciar el duelo. 4 a 2 final y pase a semifinales. Mención aparte a Corona, que evitó el gol, al menos en tres ocasiones claras, con sendas atajadas.

En semifinales tocó medirse a los siempre complicados nipones, la confianza crecía en la delegación mexicana, porque conforme la competencia rodaba, México parecía encontrar su mejor versión, con un fútbol asociativo que tantos réditos le había dado. Japón no había recibido goles, mostraba un juego compacto y efectivo. Y así lo demostró apenas iniciado el duelo; no habían pasado ni veinte minutos cuando México acusó el golpe, un autentico golazo de Otsu subió al marcador después de más de una decena de toques del equipo oriental y parecía que el TRI se quedaría nuevamente a las puertas de la proeza. 

Pero no, el equipo se vio maduro, sereno y cauto. Recuperó el balón y empezó a encimar a los asiáticos. Ya había insinuado en un par al menos, cuando cayó el gol de Marco Fabián, en un córner, tras una peinada del “Chatón”, lo gritó con alma y vida el 8, porque se quitaba un peso de encima y ponía al TRI en la pelea. Dos Santos tuvo que abandonar el partido en el entretiempo por lesión, en su lugar, salió Raúl Alonso Jiménez, perdió creatividad el equipo, pero no confianza ni determinación. Y fue precisamente con ello, que consiguió el segundo gol, un trallazo que salió de la pierna del “Guerrero de la LagunaOribe Peralta y que se incrustó allá, en el mismísimo ángulo de la portería japonesa. A partir de ahí México dominó el juego, que transcurrió sin sobresaltos, pese a la necesidad nipona. El dominio mexicano fue tal, que apenas y se arrimaron al área de JJ Corona. Y, finalmente, Javier Cortés, que ingresó de cambió, sello ya sobre el tiempo el pase a la final, el pasaje al partido que todos soñamos desde niños, en el lugar donde se inventó el football, ante el más ganador de todos los tiempos: final en Wembley, ante el Scratch du Oro.

La gran final, aquella que todos añoramos, que anhelamos, aquella que antes estaba prohibida para México, esa que ahora nos acostumbramos a ganar, en cualquier nivel, ante cualquier rival. Primordialmente ésta selección, tan capaz, tan determinada, tan distinta a las acomplejadas generaciones pasadas, se plantó en Wembley y en 29 segundos tenía contrariado a Brasil, sí a Brasil con todo y el marketinero Neymar y su más reciente joya llamada Oscar. Oribe Peralta estaba destinado, desde aquella noche fría en San Juan en la que inició el partido en la banca y que no pudo revertir, a llenar de gloria, a bañar de Oro a todo un pueblo. 

Con un remate ajustado al palo del arquero antes del minuto de juego, nos acercaba a la gloria, Oribe Peralta, tan cuestionado antes, tan criticado, nos ponía a soñar en esa mágica mañana de sábado en México. El Tricolor llegó temprano a su cita con la historia, mojó pronto y controló todo el primer tiempo, borró a los sudamericanos del partido, secó a Neymar, a Damiao, a Oscar y a Hulk, el bestial delantero del Oporto. Controló los tiempos y los lugares del juego, sabía que darle la pelota a Brasil era prácticamente un suicidio y por eso la monopolizo; México fue amo y señor de la primera mitad, y cuando en el complemento el Pentacampeón mundial quiso responder, otra vez Peralta dijo presente, con un testarazo demoledor que llenaba de algarabía a un pueblo acostumbrado a perder, pero que tenía fe e ilusión en un puñado de valientes que se enfundaban en la camiseta nacional para decirle NO al Scratch.  Al final, un gol de Hulk para hacerla emocionante y un posterior yerro de Oscar cuando parecía que Brasil lo empataba, con apuros México escucho el silbatazo final, ese que decía que en lo más alto ondearía la bandera con el águila devorando a la serpiente, porque acababan de regalarle a México, la máxima gesta jamás imaginada.

El Plantel que se cubrió de gloria


Sueña México, sueña, ilusiónate con que las cosas pueden cambiar, pero no por casualidad, sino por el trabajo constante, por la preparación adecuada y por creer, por confiar en que TODO ES POSIBLE.

3 Comentarios..:

  1. buena la información me agradria saber la historia de cómo cada jugador llegó hasta donde ha llegado. salud y larga vida abda.

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  2. muy muy buena, nos hiciste recordar i rememorar cada una de las partes de este tri que si bien nos ha dado decepsiones nos ha traido alegrias tambien, y como dices nos hace soñar mas i mas alto cada vez, grande Abdain Barroso, esperamos mas articulos tuyos

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  3. Excelente nota, la verdad una pluma que no estamos acostumbrados en Argentina, mezcla de buen escribir con un tema (en éste caso el fútbol) que apasiona...

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