La irregular actualidad de
Manchester United, pese a los millones invertidos, coloca bajo la lupa la
gestión de Louis Van Gaal al frente del equipo. Sin embargo, detrás del
criticable nivel futbolístico, se gesta un promisorio futuro
que quedó al desnudo en la última semana.
Se viven momentos turbulentos en
Old Trafford. La sucesión de Sir Alex Ferguson continúa causando estragos a la
institución dirigida por los hermanos Glazer y gerenciada por Edward Woodward.
Una vez más, Manchester United corre peligro de quedar afuera del top 4 que
entrega pasajes a Champions League y nuevamente las calculadoras comienzan a
expresar en cifras monetarias las potenciales y millonarias pérdidas que
podrían sufrir las arcas mancunianas.
Se pueden contar con valores sólidos y tangibles de lo que ocurrió en el pasado y de lo que sucede en el presente. En
el balance inversión-resultados, la tarea de Louis Van Gaal es absolutamente deficitaria.
La institución ha invertido cientos de millones de libras para conformar un
plantel que carece de figuras de gran jerarquía y no consigue imponerse desde
el punto de vista colectivo en una Premier League de mediocre nivel como la que
vimos en las últimas tres temporadas.
Pero entre la histeria que, como
ocurre casi siempre, utiliza como fusible la figura del entrenador, existe un
punto de análisis que conviene poner arriba de la mesa para evaluar la estadía
del férreo técnico holandés en Manchester: el porvenir del equipo. Y allí,
la experiencia previa del DT merece ser revisada para comprender
cómo se construye el futuro.
Volver al pasado
Si bien en el fútbol es
arriesgado y poco útil hacer futurología, los datos recabados a lo largo de más
de dieciocho meses de gestión, en conjunto con las imágenes frescas del pasado
reciente, nos entregan ciertas certezas de lo que se está gestando puertas
adentro de Carrington y nos permiten medir el potencial grado de impacto que la
era Van Gaal –con o sin él como conductor- pueda propiciar en el futuro
futbolístico del United.
La carrera como director técnico de
este hombre nacido en Rotterdam hace más de 64 años, ha acumulado
inconvenientes en la relación con sus discípulos, ha generado cantidad de
polémicas, no se destaca por los resultados inmediatos, pero ha catapultado al
primer nivel a una interesante cantidad de jugadores que, tiempo después,
fueron parte importante de equipos que hicieron mella en las últimas dos
décadas del fútbol europeo.

Algo similar ocurrió en
Barcelona. Si bien sus pasos por el club -1997 al 2000 y 2002-03- no son
recordados dentro de las etapas más gloriosas de la institución, Van Gaal
cosechó dos títulos de Liga, una Copa del Rey y una Supercopa UEFA al frente
del equipo. Pero más importante fue la semilla que dejó plantada en el conjunto culé. Bajo su mandato, surgieron de la cantera cuatro jugadores que
constituirían buena parte de la columna vertebral del Barca de Pep Guardiola.
Los nombres: Xavi Hernández, Víctor Valdés, Carles Puyol y Andrés Iniesta. Poco
y nada.
Y Bayern obtuvo algunos réditos
similares entre 2009 y 2011. Más allá de obtener una Bundesliga, una Copa de
Alemania, una Supercopa local y el sub campeonato continental, Van Gaal conformó
una estructura que, perfeccionada por Jupp Heynckes, se consagraría en la máxima
contienda europea en 2012-13. Allí también aportó nombres con futuro: Thomas
Muller, Holger Badstuber y David Alaba son los más rutilantes.
Pensar en el futuro

Sin embargo, a la sombra de Wayne
Rooney, Bastian Schweinsteiger, Juan Mata y compañía, se está gestando una
generación de jóvenes que parecen tener en sus manos un promisorio futuro para
el club más ganador fronteras adentro de Inglaterra. Desde la llegada de Van
Gaal, varios chicos del U-21 y el U-18 han tenido la posibilidad de ingresar en
el plano del plantel profesional y han sumado una buena cantidad de minutos y
experiencias a sus interesantes cualidades futbolísticas.
Ya deja de ser sorpresa la inclusión de Jesse Lingard (23), Guillermo Varela (22), Andreas Pereira (20) o Cameron Borthwick-Jackson (19) en la formación roja y varios chicos como Patrick McNair (20), Donald Love (21), Regan Poole (17), James Weir (20), Joseph Riley (19), o Timothy Fosu Mensah (18), van sumando posibilidades en las diferentes competencias nacionales y continentales.
Ya deja de ser sorpresa la inclusión de Jesse Lingard (23), Guillermo Varela (22), Andreas Pereira (20) o Cameron Borthwick-Jackson (19) en la formación roja y varios chicos como Patrick McNair (20), Donald Love (21), Regan Poole (17), James Weir (20), Joseph Riley (19), o Timothy Fosu Mensah (18), van sumando posibilidades en las diferentes competencias nacionales y continentales.
A esto hay que agregar los casos
de James Wilson (20), a préstamo en Brighton & Hove Albion, y Tyler Blackett
(21), cedido a Celtic Glasgow, que ya tuvieron participación importante en la
pasada campaña. Algo similar ocurre con Sean Goss (20), Axel Tuanzebe (17) –un
defensor central congoleño cuyo nombre conviene anotar- y RoShaun Williams (17), que ya entrenan con el plantel superior
por recomendación de Nicky Butt (coordinador de divisiones menores) y Warren
Joyce (entrenador del U-21 que cumple una gran campaña en la presente
temporada), siendo seguidos muy de cerca por Van Gaal.
Si pensamos un plantel con
jugadores menores de 27 años, incluyendo a las tres incorporaciones U-23 que
realizó el entrenador holandés -Anthony Martial (20), Luke Shaw (20) y Memphis Depay (22)- el potencial de
Manchester United resultará sorprendente y podríamos nombrar no menos de dos
jugadores por puesto con experiencia en el equipo mayor y un nivel futbolístico
que recuerda a los inicios de las dos etapas más exitosas de la historia del
club: la de Matt Busby, primero con los malogrados ´Busby Babes’ y luego con la
reconstrucción del plantel tras el accidente fatal de Múnich, y la de Alex
Ferguson con el surgimiento de la famosa generación del '92 que incluía a
jugadores de la talla de David Beckham, los hermanos Neville, Nicky Butt, Paul
Scholes y Ryan Giggs.
El recambio está en marcha
La renovación tardía de un plantel
que Ferguson dejó diezmado era necesaria en tiempo récord. Dos temporadas
completas y lo que se ha recorrido de la presente se llevó el proceso de
conformación de un plantel que sea relativamente competitivo hoy y
potencialmente de élite mañana. Y en esta configuración, está por llegar el
último oleaje del recambio en la plantilla de Old Trafford.
Jugadores como Antonio Valencia,
Ashley Young, Michael Carrick y el mismísimo Rooney ya pisan o superan los
treinta años y sus rendimientos no son los que fueron en otros tiempos.
Lesiones y actuaciones mediocres, o la propia veteranía en el caso de Carrick,
socavan la posibilidad de pensarlos como bastiones del equipo del futuro.

Dejar de lado a Rooney no será sencillo. Pero probablemente sea necesario si Lingard, Martial, Depay y Marcus Rashford crecen a la velocidad que lo están haciendo y Adnan Januzaj (21) retorna al nivel que lo convirtió en sensación hace dos temporadas. Lo mismo puede ocurrir con el mediocampista alemán de aquí a 2017, si se engrosa el listado de opciones en ese sector del campo.
A este grupo, aunque más por
menor jerarquía individual que por rendimiento físico, puede sumarse el belga
Marouane Fellaini. Difícil será para el combativo ex mediocampista de Everton,
competir de igual a igual por un puesto en el equipo a corto plazo. Morgan
Schneiderlin, Mata y Herrera parecen afianzarse, Schweinsteiger y
Carrick pueden ser el respaldo de categoría y los jóvenes Weir y Goss piden
pista como piezas fundamentales en el aceitado U-21 del club. La puerta de
salida puede ser una solución para Fellaini y un ingreso de divisas aceptable
para las arcas del United.
En defensa, la base fundamental
está conformada y el tiempo entregará las soluciones que faltan, aunque no se
descarta algún fichaje de nivel en la zona central. Tuanzebe, Fosu Mensah, Love
y Williams se sumarán a Borthwick Jackson, McNair y Varela para sumar sangre
joven a Daley Blind, Chris Smalling, Matteo Darmian, Marcos Rojo y Shaw que,
pese a su escasa edad, posee sobrada experiencia. El que tendría las horas
contadas sería Phil Jones, quien pagará el precio de su irregularidad y de su
fragilidad física.
En la portería David De Gea fue
una especie de fichaje en el último mercado. Un nuevo contrato hasta 2020 para
uno de los mejores arqueros del mundo, con Real Madrid insistiendo en llevárselo
a la capital española, es todo un triunfo para Woodward y Van Gaal. Sergio
Romero es un suplente confiable y lo seguirá siendo a menos que decida buscar
una oportunidad como titular fuera de Old Trafford y a su sombra crece el
portugués Joel Castro Pereira, de destacadas actuaciones en el U-21 que lidera
las posiciones en la categoría.
Lo expuesto determina un
resultado distinto en el análisis de la era Van Gaal. Si bien la actualidad no
es la mejor, las semillas plantadas con miras al futuro resultan más que
interesantes. Como dijimos, el fútbol no admite futurología, pero probablemente
estemos hablando del génesis de una nueva generación histórica en Manchester
United que, quizá, el propio entrenador neerlandés pueda disfrutar la próxima
temporada. Ahora quedará definir quién se hará cargo de explotar los mejores
años de un plantel que parece destinado a competir en el más alto nivel.
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